domingo, 11 de julio de 2010

De terrorismos, disidencias y milagros milagrosos

Moratinos estuvo en Cuba la semana pasada para promover -junto a la Iglesia Católica- la liberación de un grupo de 52 periodistas independientes, detenidos por conspirar contra el Estado cubano.

Cuando detuvieron al grupo, después de reiteradas reuniones con el director de la oficina de intereses de EEUU, sólo cuatro de los detenidos eran periodistas titulados... y de esos cuatro resultó que sólo uno no pertenecía a los servicios de inteligencia cubanos. Y ¿de qué dependían? Porque por muy independiente que se sea, todo el mundo tiene que comer (y eso implica que todo el mundo tiene intereses).

En el documental Looking for Fidel (Oliver Stone, 2003), Fidel cuenta una de sus formas de financiación: los periodistas dependen de Cubanet, que depende de la USAID[1], y a su vez esta depende de la CIA.

Disienten por convicción o por financiación, pero todos los que han estado presos han cometido delitos tipificados en el código penal. Pero ¡será por liberar presos! Cuba liberó a miles de guerrilleros contrarrevolucionarios financiados por EE.UU. -que los acogió consecuentemente- tras el triunfo de la Revolución, liberó al millar de mercenarios que invadieron Bahía de Cochinos a cambio de alimentos y medicinas, y así hasta el infinito y más allá. Después los medios de la oligarquía mundial lo contarán al revés, como siempre, convirtiendo a las víctimas en victimarios.

Pero si me dan a elegir, de entre todas las vidas de disidentes liberados yo escojo la de Armando Valladares. Estuvo en prisión un par de décadas, según cuenta, por haberse negado a pegar en su escritorio una pegatina a favor de la Revolución. Según el gobierno cubano, había trabajado como policía en el régimen del dictador Fulgencio Batista y fue detenido acusado de delitos contra la seguridad del Estado, a causa de la colocación de cajetillas de tabaco rellenas de explosivos en lugares públicos de La Habana, como parte de una célula terrorista.

Más tarde, saltaría a la opinión pública internacional por su libro de poemas Desde mi silla de ruedas, convirtiendo a Valladares no sólo en un preso de conciencia, sino además poeta y además paralítico. Las campañas de apoyo internacional alcanzaron tal nivel que el filósofo Régis Debray acudió a Cuba en representación del gobierno de François Mitterrand para pedir su liberación.

Tras el diagnóstico médico de que Valladares estaba simulando su discapacidad, decidieron ponerle cámaras en su celda, y resultó que por la noche se metía en el baño y se ponía a hacer ejercicios para desentumecerse las piernas. Así que Cuba decidió excarcelar a Valladares, pero le pusieron una sola condición: que se subiera andando al avión, y que se bajara también andando[2].

Y Valladares no sólo volvió a andar, sino que se fue a vivir en EE.UU. y Ronald Reagan lo nombró embajador de los EE.UU. en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Y sólo Dios sabe si será santo algún día, porque un milagro de esa envergadura bien vale un rinconcito privilegiado en el cielo.


[1] Estado de Sitio, de Costa Gavras, cuenta el papel de este organismo gubernamental en la dictadura Uruguaya.
[2] Fidel cuenta el caso de una forma muy graciosa en una entrevista de Ignacio Ramonet publicada en el libro Una biografía a dos voces y en el capítulo sobre los "disidentes" de la serie Moi, Fidel, rodado por Ramonet para una productora francesa y que rula por las redes P2P.

1 comentario:

  1. Pero si me dan a elegir
    entre todas las vidas yo escojo
    la de Valladares el ex-cojo!!!!

    Je,je,je.

    ResponderEliminar